La balada feroesa de Loki

Imagen de un manuscrito islandés del siglo XVIII.

La balada feroesa de Loki.

Un gigante y un campesino estaban jugando. El gigante salió vencedor y le ganó
al campesino su hijo, y dijo que iría a buscarlo al día siguiente γ se lo llevaría
para siempre a menos que los padres supieran esconderlo donde él no pudiera
encontrarlo.

Como no sabían qué hacer, desearon que estuviera allí Odín porque
él sabría ayudarlos, y el dios bajó a la tierra, hizo crecer la cebada en una sola noche,
convirtió al niño en un grano y lo escondió en una espiga, asegurando que
el gigante no sería capaz de encontrarlo. Le dijo que si lo llamaba tenía que ir a
su lado inmediatamente.

El gigante se puso a segar la cebada con su hoz y
cogió la espiga donde estaba oculto el niño. Odín llamó al niño, que al momento
estuvo a su lado y con sus padres, y dijo que aquél era el escondite que le había
buscado. El campesino apeló entonces a Hœnir y éste apareció al instante,
transformó al niño en una pluma que ocultó en el pecho de un cisne y le dijo
que si lo llamaba tenía que ir a su lado inmediatamente.

El gigante vio tres cisnes, cogió uno y le arrancó el cuello de un mordisco; y se habría tragado al niño, pero Hœnir le llamó y al instante estuvo a su lado. Hœnir dijo que aquel
era el escondite que había sabido encontrar. Entonces desearon que estuviera allí
Loki, y no habían terminado de decirlo cuando allí estaba. El campesino le explica
la situación y Loki le ordena construir un galpón para guardar el barco, con
una ventana grande con ganchos de hierro. Entonces se fue con el niño al barco,
remó hasta mar abierto, pescó un lenguado y metió dentro al muchacho, transformado
en huevo, y le dijo que si lo llamaba fuera con él al instante. Al volver
se encontró al gigante cerca de la orilla, y como vio que quería salir de pesca insistió
en acompañarlo. El gigante echó el anzuelo y sacó el lenguado. El gigante
puso el pez sobre sus rodillas, lo abrió y se puso a examinar la hueva con mucho
cuidado. Loki llamó al niño y le dijo que se sentara delante de él para que el gigante
no le viera, y que en cuanto llegaran a la orilla corriera a casa sin dejar siquiera
huellas en la arena. Cuando el gigante lo vio escapar salió tras él, pero se
hundía en la arena hasta la rodilla.

El muchacho atravesó el galpón, el gigante lo siguió, pero al meter la cabeza por la ventana los ganchos de hierro se le clavaron en la cabeza. Loki le cortó entonces una pierna pero el gigante se rió, porque se volvió a juntar al cuerpo en un instante. Pero Loki le cortó la otra pierna y pusoacero y pedernal entre la pierna y el cuerpo para evitar más magias.

Bibliografía

  • BERNÁRDEZ, Enrique. Los mitos germánicos.
  • STURLUSON, Snorri. Textos mitológicos de las Eddas.

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