Cantos de Helgi II

1 « ¿Tú viste a Sigrlin, la hija de Sváfnir,
la más bella niña en mundo feliz?
Aquí, sin embargo, en Glasislund,
las esposas de Hjórvard por lindas pasan.»

Atli dijo:
2 « ¿A Atli querrás, oh pájaro sabio,
al hijo de Idmund, contar más cosas?»

El pájaro dijo:

«Querré si el budlungo en ofrenda me da
de la casa del rey lo que yo me escoja.»

Atli dijo:

<<a Hjórvard te escojas,
tampoco a sus hijos o esposas bellas,
esposa ninguna del gran budlungo.
¡Trato de amigos ambos hagamos! »

El pájaro dijo:

4 «Un templo querré, altares muchos,
vacas del rey, las de cuernos de oro,
a cambio que Sigrlin duerma en sus brazos
y al príncipe ella gustosa acepte 6.»

Esto ocurrió antes de que Atli hiciera su viaje. Pero cuando regresó y el rey le preguntó qué noticias traía, él dijo:

5 «Sin provecho ninguno nos dimos pena;
fatigamos corceles en alta montaña,
debimos después vadear el Sémorn;
la hija de Sváfnir negada nos fue,
la adornada de anillas, que tú pretendías.»

El rey mandó que se hiciese el viaje otra vez; ahora fue también él. Pero cuando llegaron a lo alto de la montaña vieron en Svavaland incendios y grandes polvaredas de caballos. Bajó el rey la montaña y entró en el país y acampó para hacer noche junto al río. Atli se quedó haciendo guardia, y atravesó aquel río. Vio una casa. Un gran pájaro estaba de vigilante sobre la casa y se había dormido. Atlí mató con su lanza a aquel pájaro y dentro de la casa encontró a Sigrlin, la hija del rey, y a Álof, la hija del jarl, y a las dos se las llevó consigo. Era el jarl Fránmar quien había tomado la apariencia de un águila y con su magia las había salvado del ejército enemigo.

Había un rey que se llamaba Hródmar y que también había pedido a Sigrlin. El había matado al rey de Svavaland, y había saqueado e incendiado el país.
El rey Hjórvard se casó con Sigrlin, y Atli con Álof.

Hjórvard y Sigrlin tuvieron un hijo grande de cuerpo y bien parecido. No hablaba; no se le había dado nombre. Estaba él en la loma, cuando vio nueve valkirias a caballo, y una había entre ellas hermosa como ninguna. Esta le dijo:

6 «Tardarás, oh Helgi, en ganar anillas,
oh fiero manzano y los campos de Ródul ”
-¡pronto el águila grazna!- si siempre callas
aunque mucho sea, señor, tu valor»

Helgi dijo:

7 «Con el nombre de Helgi, ¿qué me darás,
reluciente muchacha, qué de regalo?
Piénsalo antes que nada digas,
pues a ti solamente te quiero tener.»

La valkiria dijo:

8 «Espadas sé yo en Sigarsholm;
son, menos cuatro, cinco decenas;
una entre todas hay la mejor,
mal pincho de guerra, que de oro se adorna.

9 En su puño la anilla, maldad en su punta
y en medio el valor que a su dueño le presta;
de sangre en su hoja se pinta una sierpe,
en las guardas su cola enrolla un dragón.»

Había un rey que se llamaba Eylimi; su hija era Svava. Esta era Valkiria, y cabalgaba por los aires y sobre el mar. Fue ella la que le dio su nombre a Helgi, y muchas veces lo asistió luego en las batallas.

Helgi dijo:

10 «No eres tú rey, oh Hjórvard, sabio,
oh punta de hueste, aunque gloría tengas;
casas tú quemas de grandes hombres
que mal ninguno jamás te hicieron.

11 Hródmar, mientras, anillas goza
que tuvieron un día parientes nuestros;
a seguro su vida el príncipe ve,
de los muertos la herencia él se la goza.»

Hjórvard respondió que le daría a Helgi un ejército, si quería vengar a su abuelo materno. Helgi fue entonces por la espada que Svava le dijo. El y Atli se pusieron entonces en camino y mataron a Hródmar y realizaron muchas grandes proezas. Mató al gigante Hati, que allá andaba por una montaña.

Helgi y Atli atracaron sus barcos en Hatafjord. Atli se quedó haciendo guardia la primera mitad de la noche. Hrímgerd, la hija de Ha ti, dijo:

12 « ¿Qué bravos son ésos en Hatafjord?
Escudos por tiendas tienen.
Atrevidos venís, sin miedo os veo.
¿Quién es, decid, vuestro rey?»

Atli dijo:

13 «Helgi se llama, señor al que nunca
podrás dañar con tus mañas;
hierros defienden los barcos del príncipe,
ellos de brujas nos guardan.

Hrímgerd dijo:

14 « ¿Y tú, mal bicho, cómo te llamas?
¿Cómo te dicen los hombres?
Te honra tu rey, pues puesto te tiene
en proa, la hermosa, del barco.»

Atli dijo:

15 «Atli me llamo, tu fiero enemigo,
con rabia a las brujas odio;
la húmeda proa a menudo ocupé
viejas nocturnas matando.

16 ¿Y tú, come-muertos, cómo te llamas?
Nómbrame, ogresa, a tu padre.
¡Así nueve leguas en tierra te hundas
y un pino del pecho te nazca! »
Hrímgerd dijo:

16 «Hrímgerd me llamo, fue Hati mi padre,
gigante el peor que yo sé.
¡Muchas las mozas que él se robaba!
Mas Helgi después lo mató.»

Atli dijo:

18 «Los barcos del rey tú, bruja, paraste
apostada a la entrada del fiordo;
a Ran sus guerreros darle querías,
¡La lanza a través lo impidió»

Hrímgerd dijo:

19 « ¡Loco tú, Atli, te digo que sueñas!
Te aprietas ceja y pestaña.
Mi madre los barcos del jefe paró:
yo hijos de Hjórvard ahogaba.

20 Anda y relincha, Atli castrado:
¡Hrímgerd su cola levanta!
Al trasero a ti se te fue el corazón,
aunque suenas a padre caballo.»

Atli dijo:

21 «El caballo que soy lo vas tú a ver
como baje yo a tierra;
triturada, Hrímgerd, te voy a dejar,
bien recogida esa cola.»

Hrímgerd dijo:

22 « ¡Baja, oh Atlí, si es que te atreves!
En el golfo de Varin luchemos;
te haré de costillas, guerrero, arreglo
como te atrape en mis garras.»

Atli dijo:

23 «No iré sin que antes los hombres despierten
y guardia le hagan al rey;
puedo pensarme que tú, mala bruja,
aquí bajo el barco salieras.»

Hrímgerd dijo:

24 «Despierta, oh Helgi, y págale a Hrímgerd;
la muerte le debes de Hati;
con ella una noche el príncipe duerma,
así se dará por pagada.»

Helgi dijo:

25 «Lodin te goce —a los hombres repugnas—,
el ogro que en Tólley habita,
el sabio gigante más malo del yermo.
¡Ese de esposo te cuadra! »

Hrímgerd dijo:

26 «Mejor, oh Helgi, a aquella querrías
que puerto esta noche os buscó;
la enjoyada doncella gran fuerza tiene;
aquí vino ella del mar y ella amarró vuestra flota.
¡Su solo poder a mí me impide
matar a los hombres del rey! »

Helgi dijo:

27 «Escucha, Hrímgerd, mi pago tendrás
si al príncipe bien le respondes:
¿Una y no más los barcos salvó
o eran en número muchas?»

Hrímgerd dijo:

28 «Nueve tres veces, mas una a su frente,
la blanca mujer bajo el yelmo;
sus caballos brincaban, de sus crines caían
rocío en los valles profundos,
granizo en los altos bosques;
de ahí se sacan su cosecha los hombres.
¡Horrible me pareció todo aquello que vi! »

Helgi dijo:

29 « ¡Mira el levante! Helgi, oh Hrímgerd,
runas de Hel te grabó.
Por tierra y por mar van salvos los barcos,
salvos los bravos del rey.»

Atli dijo:

30 « ¡Ya amaneció! Hasta el fin de tu vida,
Hrímgerd, retúvote Atli:
¡De señal para el puerto grotesca quedas,
ahí como piedra clavada! »

El rey Helgi era un gran guerrero. Fue a donde el rey Eylimi y le pidió a su hija Svava. Helgi y Svava se prestaron los juramentos y se tuvieron grandísimo amor. Svava se quedaba en casa con su padre mientras Helgi salía a luchar. Svava seguía siendo valkiría como antes.
Hedin vivía en casa de su padre, el rey Hjórvard de Noruega. La víspera de Jól, Hedin volvía del bosque solo a casa y se encontró con una bruja; iba ella montada sobre un lobo y llevaba serpientes como riendas; le pidió a Hedin que la dejara ir con él. «No», dijo él. Ella dijo: «Pagarás esto cuando bebas y jures.»
Por la noche se echaron los juramentos: se sacó el puerco para el sacrificio, pusieron los hombres sus manos sobre él y luego bebieron pronunciando sus juramentos. Hedin echó el juramento de que haría suya a Svava, la hija de Eylimi, la muy amada de su hermano Helgi, y tanto se arrepintió de aquello, que se marchó para el sur del país por perdidos caminos, y se encontró con su hermano Helgi.

Helgi dijo:

31 « ¡Salud, oh Hedin! ¿Qué novedades
contarnos puedes, di, de Noruega?
¿Por qué del país huyendo saliste
y solo, señor, a vernos vienes?»

Hedin dijo:

32 «Torpe desgracia peor me ocurrió:
para mí me elegí a la hija de reyes,
jurado dejé que a tu esposa tendría.»

Helgi dijo:

33 « Libras de culpa! Verdad, oh Hedin,
hagamos los dos el gran juramento:
convocado a la isla me tiene un rey,
allá yo iré cuando pasen tres noches;
dudas tengo si vivo regrese.
¡Podríase entonces que así se cumpliera! »

Hedin dijo:

34 «Digno, oh Helgi, a Hedin lo dices
de tanta bondad, de regalos muchos:
¡Bien tú pudieras teñir tu espada
en vez de dar paz a un tu enemigo!»

Esto dijo Helgi porque pensó que estaba marcado de muerte y que habían sido sus fylgias las que se le habían presentado a Hedin cuando éste vio a la mujer que montaba un lobo.
Había un rey que se llamaba Alf, hijo de Hródmar; él le había puesto campo a Helgi en Sigarsvéllir para tres noches más tarde. Entonces dijo Helgi:

35 «Montada en un lobo —oscuro estaba—
aquella mujer le ofreció compaña:
sabíalo ella que en Sigarsvéllir
el hijo de Sigrlin muerto sería.»

Allá tuvieron muy gran pelea, y Helgi recibió entonces una herida mortal.

36 Helgi a Sígar en busca mandó
de la hija, la sola, que Eylimi tenía
«Pronto en camino dile que se ponga
si al príncipe quiere encontrar con vida

Sígar dijo:

37 «Helgi aquí me mandó cabalgara
y hablase, Svava, contigo en persona:
Antes que al rey se le agote el aliento
verte desea el excelso nacido.»

Svava dijo:

38 ¿Qué fue de Helgi, del hijo de Hjörvard?
¡Dolor terrible ahora me llega!
Si el mar, lo atrapó o la espada lo hirió
Yo su castigo daré al culpable

Helgi dijo:
39 Aquí de mañana en Frekastéin
el budlungo cayó el mejor bajo el sol;
toda la victoria será para Alf
aunque en esta ocasión, razón no ha sido

40 « ¡Salud, oh Svava! Reprime tu pena;
por última vez en el mundo nos vemos:
tiene el budlungo sangrantes heridas,
en mi pecho la espada tocó corazón.

Hedin dijo:

41 Escúchame, Svava – ¡muchacha, no llores!-,
atiende a mí ruego y haz como digo:
Para Hedin ahora prepara un lecho
y al joven príncipe dale tu amor.»

Svava dijo:

42 «Esto yo dije en mundo feliz
cuando anillas de oro Helgi me daba,
que nunca yo si muriera mi rey
le echaría mi brazo a otro sin fama.»

43 « ¡Bésame, Svava! Que no verás tú
que a Rógheim vaya ni a Rodulsfiol
sin que antes yo vengue al hijo de Hjórvard,
budlungo que fue el mejor bajo el sol.»
Helgi y Svava se cuenta que tuvieron una segunda vida.

Esta entrada fue publicada en Edda Mayor. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.