¿Quiénes fueron los germanos?

Los germanos.

Podemos decir que los germanos eran pueblos de lengua y cultura indoeuropea, surgidos en tomo a la mitad del primer milenio a.n.e a partir de los pueblos asentados en el norte y de algunas tribus indoeuropeas llegadas del este que fueron cambiando, poco a poco, y diferenciándose de los otros pueblos de la familia.

En sus comienzos, estas tribus eran tan reducidas, que no llegaron a alterar apenas la identidad étnica de las poblaciones autóctonas. Lo que sí que trajeron consigo, fue una forma especial, por decirlo de algún modo, de vivir. Ya fuera construyendo casas, los tipos de armas, la organización de sus tribus tanto política y militar, la forma característica de hacer cerámica, una nueva serie de ideas religiosas y una forma distinta de ver el mundo.

Hay que tener en cuenta, que su lengua fue desarrollándose sobre las que allí había asentadas. Con la religión pasó un proceso similar. Hoy en día la idea de que existiera una invasión por parte de los pueblos indoeuropeos no se puede defender, puesto que únicamente se trató de una expansión de pequeños grupos que iban asentándose poco a poco por territorios cada vez más amplios. Esto trajo como consecuencia la creación de una identidad lingüística y cultural a la que podemos etiquetar como <<germánica>>. Podemos decir que los germanos como tal, surgieron por el aislamiento de sus parientes y de la mezcla con otros pueblos, conservando parte de cada cultura.

¿Desde cuando hay germanos?

Muchos historiadores llevan años haciéndose esta pregunta, puesto que es difícil de responder. No podemos dar una respuesta exacta o desarrollada, pero sí pequeñas pinceladas. Únicamente los que vivían en pleno contacto con el Imperio Romano, podían saber en cierto modo quién era un germano, al menos para ellos. Ningún “germano” sabría que es un germano. Todos ellos tendrían sus respectivos nombres de las tribus a las que pertenecían o ni eso. Las tribus germánicas eran algo variable, puesto que aparecían y desaparecían según un acontecimiento concreto, ya fueran guerras o cualquier otra cosa. Lo mismo pasaba con la religión, puesto que un germano igual no conocía algún nombre de una divinidad de la tribu germánica de al lado, pero se daría cuenta de las grandes similitudes entre sus divinidades con las de la otra tribu. Lo mismo pasaría si un germano iba a una tribu celta, aunque tuviera mayor dificultad a la hora de pronunciar y conocer sus divinidades, tendrían una gran similitud e incluso podría llegar a formar parte de los rituales.

Como hemos dicho antes, las tribus germanas surgían y desaparecían cada dos por tres. Estos carecían de cualquier idea de nación o identidad y se aliaban entre ellos para momentos concretos, como para enfrentarse al Imperio Romano, en lo que podemos denominar como <<confederaciones>>, grupos de tribus que decidían aceptar temporalmente la autoridad de un jefe. En sus comienzos, los reyes germánicos eran únicamente jefes de un clan o una tribu, probablemente más centrados en el poder militar que en el político. El equivalente de <<rey>> era el peudans, jefe + pueblo. Esta forma de denominar a los reyes fue perdiéndose con el paso del tiempo, excepto entre los godos, para derivar así poco a poco a la palabra que hoy en día conocemos. Tanta era el ansia de poder, que los propios miembros de una familia, se enfrentaban entre sí para considerarse jefes de una tribu. Un ejemplo es el jefe Hérulo Arminio, del siglo I d.n.e, asesinado por sus parientes, celosos de su gran poder político y que es considerado como el probable origen de la leyenda de Signfrido.

Cómo vivían los primeros germanos y qué consecuencias tenía esa forma
de vida para su experiencia religiosa.

Como todos sabréis, un vikingo era un asesino, barbudo, drogadicto, bestia y come niños… o no. Los vikingos eran grupos que, al marchar de expedición, dejaban a sus familias atrás, ancianos, mujeres y niños, aunque no en todos los casos, y que estos se dedicaban a la agricultura, las tareas domésticas o al cuidado del ganado, entre otras muchas cosas, sobretodo las mujeres. También sabemos que vivían en pequeñas aldeas o en granjas muy separadas unas de otras. Podemos considerar a los vikingos grandes guerreros, artesanos, herreros, carpinteros… siendo así los mejores constructores de barcos europeos en su tiempo. Gracias a estos barcos, pudieron navegar lejos de sus tierras, para así saquear, comerciar e incluso asentarse.

El modo de vida a lo largo de la historia de los germanos, ha ido cambiando bastante, dependiendo de cada lugar o de la época. 

Los pregermanos de la Edad del Bronce en Escandinavia.

El periodo prehistórico denominado Edad del Bronce nórdica abarca lo que luego serían territorios germánicos, es decir, la parte central y septentrional de la actual Alemania, así como el territorio danés y el sur de Suecia y Noruega, aunque casi exclusivamente las regiones costeras. Es una época de relaciones comerciales que unían el sur de Escandinavia con el Mediterráneo; debemos de suponer que entre los muchos pueblos indoeuropeos repartidos por el centro y el sur de Europa, las lenguas permitían una cierta comunicación, aunque más tarde terminaría desapareciendo.  Los contactos de los pregermanos con preceltas, prebaltos y preeslavos debían de ser cotidianos.

En este momento el bronce era el material más cotizado y necesitado, puesto que era una necesidad. Esto tuvo como consecuencia que los pueblos prefirieran paz, antes que estar en guerra, debido al comercio. Es decir, los enfrentamientos eran muy esporádicos, de ahí la inexistencia prácticamente de enterramientos de guerreros con sus armas, como veremos más adelante. Los asentamientos en este momento eran pequeños y el cultivo de la tierra muy primitivo, a la vez que escaso.

Algo muy curioso, que hemos descubierto gracias a algunas tumbas y sacrificios de esta época, es que las mujeres jóvenes solían vestir faldas muy cortas y blusas sin mangas, las cuales años después serían impensables, debido al cambio del clima. En esta sociedad agraria, la religión se basaba en la fertilidad, con predominio de las divinidades femeninas.

Los comienzos de la Edad de Hierro, vinieron con un cambio climático brutal, dónde la temperatura media anual descendió dos grados, la agricultura bajó, los glaciares escandinavos aumentaron 10 metros y desaparecieron miles de hectáreas con terrenos arbolados dónde se encontraban alimentos. Esto trajo como consecuencia, los grandes sacrificios a los dioses, en los que no solo arrojarían objetos valiosos a las lagunas como joyas o restos de animales, ahora sacrificarían humanos, puesto que el favor de los dioses parece más difícil de obtener.

Los primeros germanos de verdad.

A mediados del primer milenio a.n.e, lingüisticamente, ya podríamos identificar a un pueblo como germánico. Los contactos con otros pueblos quedaron casi limitados a los de hablas célticas, gente que usaba el hierro con gran habilidad y que conocemos como cultura de Hallstatt. Aquellos hermanos no vivían en aldeas, como mucho en dos o tres casas que formaban un grupo, dónde habitaban otras tantas familias unidas entre sí por parentesco.

Los pequeños asentamientos podían contar con veinte o treinta personas, dedicadas casi todo el tiempo a las tareas domésticas, la agricultura y el ganado. Hoy en día, sus perros, ovejas, vacas y caballos nos parecerían enanos: los caballos, con una alzada de unos 130 cm, podían transportar a una persona, pero su uso principal era el de animales de tiro y de carne y el de las vacas, la leche. Ovejas y cabras servían para carne y leche, y la lana la utilizaban para hacer ropa: la mayoría de las prendas que usaban los germanos eran de lana, mucho más raramente de lino y casi nunca de pieles, aunque Hollywood se haya empeñado en lo contrario. Se cultivaba con herramientas muy primitivas, de modo que la tierra se agotaba pronto y a los dos o tres años había que dejarla en barbecho de cinco a diez años más para que se recuperara; una hectárea de cereal daba para alimentar solamente a dos personas, y un hombre, trabajando de sol a sol, tardaba ocho o nueve días en ararla y diez en cosecharla.

Muy a menudo los hombres salían a cazar, puesto que había infinitud de animales salvajes, aunque la caza era actividad secundaria y sus proteínas procedían sobre todo de los animales domésticos.

Tanto el clima, como la pobreza de las cosechas, de su dieta y demás, trajeron como consecuencia un aumento de las incursiones para poder conseguir comida y bienes. Las aldeas de dos o tres casas fueron creciendo en número para defenderse de otras aldeas y para añadir manos de trabajo al campo. Todos estaban emparentados y los hombres y jóvenes desde los trece años formaban un grupo armado, que organizaban la defensa de la aldea y podían organizar un ataque a otras aldeas.

Cuando se llegaba a la lucha con un pueblo vecino, la pelea era normalmente rápida y feroz. Las armas eran la lanza larga, de dos metros o más, con punta de hierro, a veces el arco y las flechas y rara vez, hachas y dagas. Las espadas casi no se utilizaban y la única protección era un escudo de cuero o madera.

A veces se presentaba una amenaza exterior de mucha gravedad. Los habitantes de un poblado se unían a los de otros vecinos, probablemente por parientes lejanos, para formar lo que podemos considerar una tribu provisional, eligiendo a un jefe militar y de poder limitado. Con el paso del tiempo, lo que fueron tribus de tiempo limitado por alguna crisis o enfrentamiento, pasaron a unirse con otras tribus y formaron <<confederaciones de pueblos>>, pero esto sucede en la época de enfrentamientos con el Imperio Romano.

La religión de los primeros germanos.

La mayor preocupación para un germano en sus primeros tiempos era sobrevivir y para esto debía alimentarse bien y a la vez evitar enfermedades graves y tener hijos suficientes para garantizar la continuidad de la familia. Esto estaba a cargo de lo que denominamos dioses de la fertilidad, cuyo elemento femenino era más importante que el masculino. Estos adoraban a la diosa de la vida y la fertilidad, aunque no fuera una figura personificada. 

Los dioses de la vida no eran solo buenos y amables, en resumidas cuentas. Una buena cosecha respondía al favor de los dioses, pero también la pérdida de un trabajo en el campo. Tenemos que tener en cuenta que para ellos, gracias a las diosas, el ganado de reproducía, pero también eran las causantes de la muerte de las crías, de la enfermedad y de la salud.

¿Cómo conseguir que los dioses te sean favorables y no desfavorables? Bien, para eso existían los ritos y los sacrificios, buscando una equivalencia. Es decir, si queremos grano, a los dioses les entregamos grano y así sucesivamente. Si queremos que nuestros animales se reproduzcan, quizás hiciera falta sacrificar un animal y ofrecérselo a los dioses. En cambio, si queremos conservar nuestra vida o la de nuestros animales, sacrificaríamos una vida humana. 

Es muy difícil saber a qué dioses veneraban o rendían culto, puesto que es todo muy básico, pero podemos clasificarlos en tres tipos de divinidades: Dioses de la vida y la fertilidad, de la guerra y de la vida comunitaria, aunque el de la fertilidad, podemos considerar, que es el que juega un papel más importante.

Bibliografía

  • Blog Ala de Cuervo.
  • COHAT, Yves. Los vikingos, reyes de los mares.
  • BERNÁRDEZ, Enrique. Los mitos germánicos.
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