Simbología celta (I)

El pueblo de los celtas está protagonizado por una Mitología increíble, llena de símbolos mágicos, protectores y de gran poder. Algunos son muy conocidos, como el trisquel y hoy en día, muchos de ellos se siguen utilizando.

1. El Trisquel es un símbolo compuesto por tres brazos en espiral unidos por un punto. Hoy en día, quizás podemos considerar el Trisquel como el símbolo más conocido, aunque muchos desconozcan su significado, saben identificarlo. Gracias a la Arqueología y la Historia, sabemos que el Trisquel era uno de los símbolos más importantes en el mundo celta, debido al gran poder que este representaba para ellos. La cantidad de trisqueles que se han ido encontrando a lo largo del tiempo procedentes de esta cultura, ya sean amuletos o en petroglifos, han hecho que se le considere el símbolo más importante y usado, aunque actualmente sabemos que su origen se remonta al neolítico y aparece representado en otros pueblos, desde los griegos hasta los romanos y más.

Estos tres brazos que forman el Trisquel, forman la Triada, es decir, la unión de estos tres elementos: Tierra, agua y aire. Algo muy característico de este símbolo, es que muchas veces va acompañado de un círculo exterior, representando así la evolución y el equilibrio entre cuerpo, mente y espíritu.

En el mundo celta, únicamente los druidas podían portar este símbolo de gran poder, y lo utilizaban como signo significativo de rango, hacia las personas que se estaban iniciando en el druidismo. El Trisquel era el fin a conseguir para los iniciados y así convertirse en auténticos druidas del pueblo celta. También representa el tiempo, dividido en pasado, presente y futuro. Este símbolo también era utilizado por los druidas más sabios para “ayudar” a curar todo tipo de fiebres y heridas. Como hemos dicho antes, este era un símbolo de gran poder e importancia y dependiendo del ritual del momento, podía representar una cosa u otra, ya sea fuerza, amor o la sabiduría.

Gracias a la arqueología, sabemos que a lo largo del tiempo, este símbolo se fue grabando en calderos, espejos, escudos y armas, como símbolo de protección para la persona que lo porta y de buena suerte, al igual que ocurre con otros muchos símbolos paganos.

El cristianismo adoptó muchos símbolos paganos, como ya hemos visto, y con el Trisquel no fue menos. Los cristianos le otorgan la representación de la santísima trinidad.

2. El Nudo Perenne representa el amor eterno que se intercambian las parejas, ese amor que no va a desaparecer nunca. Lo podemos considerar el símbolo celta del amor por excelencia.

Simboliza la unión para siempre de las almas de los enamorados, más allá de tiempo y espacio, de vida y muerte, de lo terrenal y lo espiritual. Este símbolo era intercambiado en las bodas por las personas que se iban a casar, como señal de su amor y deseo de que dicho amor dure para toda la vida.

Según la tradición, este nudo evita que el amor sufra los desgastes con el tiempo y que no se pierda esa magia. Representa el apoyo y la unión de las almas con la pareja.

3. El Crann Bethandh, también también conocido como árbol de la vida, es el eje del mundo que une los tres niveles, inferior o subterráneo, por las raíces, medio o superficie de la tierra por el tronco, y la superior o cielo, por las copas  y las ramas . Muchas otras culturas paganas, tienen un símbolo similar a este, como el Yggdrasil de los nórdicos.

Las raíces de este árbol de la vida, penetran en donde residen los muertos y sus ramas se alzan al cielo, conectando los dos lugares y estas ramas entrelazadas simbolizan la continuidad de la vida en las reencarnaciones.

Podemos considerar el Crann Bethandh, como uno de los símbolos más importantes y sagrados dentro de esta cultura celta. En concreto, este símbolo representaba más que algo sagrado para ellos, ya que “el árbol de la vida” les proporcionaba alimento y abrigo… les proporcionaba la vida, pero también la muerte, por lo que suponía un vínculo muy importante con los espíritus.

En los bosques sagrados, los druidas se reunían y recolectaban juntos plantas que eran consideradas mágicas, como el muérdago y allí enseñaban a los jóvenes, les daban “formación” para ser druidas expertos. En estos bosques, los celtas celebraban ritos muy importantes, como el solsticio de invierno y bailaban en torno a distintos tipos de árboles.

Tan sagrados e importantes eran los árboles y los bosques para ellos, que muchas leyes castigaban a quien talaba ilegalmente especies concretas de estos. Incluso si dos pueblos estaban enfrentados entre ellos, se consideraba una gran ofensa, si eran dañados.

Bibliografía.

  • Autor desconocido. Wicca Celta. Iniciando el Camino.
  • CUNNINGHAM, Scott. Wicca: Una guía para la práctica individual. Editorial, Arkano Books.
  • BERRESFORD ELLIS, Peter. Druidas. El espíritu del mundo celta.
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